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Mi vecino y compañero de Club, Pepe Hidalgo, es uno de los pioneros en el mundillo de los clásicos y de las antigüedades en general, una visita a su cochera es una vuelta atrás en el tiempo: cascos de la Guerra Civil, viejos aperos, sillas, carteles de calles,... una afición que compagina muy bien con la de los toros. Por su cochera han pasado desde Austin Ten (que actualmente conserva y al que también le dedicaremos un reportaje), De Soto Custom del 48, Ford T, Ford Capri,... hasta nacionales como Seiscientos (incluso un Formichetta), Trimak,...
Siempre que adquiere un clásico no duda en llamarme para prestárnolo y ofrecérnos darnos un paseo con él para que lo disfrutemos y le demos nuestra opinión. Un día que coincidimos me dijo "he comprado un Jaguar, es una maravilla, ya lo veréis", no quiso decirme el modelo, pero mi intuición decía que se trataba de un XJ6 o un XJS, el día que lo ví y nos paseamos juntos pude ver un precioso XJ6 en color burdeos que se encontraba en un estado escepcional. El coche se encuentra conservado totalmente, nunca ha sido restaurado ni repintado de nuevo. Afirma que perteneció a María Fontaneda, fundadora de la conocida marca de galletas, quien lo usó durante toda su vida acompañada por un chófer.
Estamos delante de un tercera serie de los primeritos, ya que se presentó en primavera de 1979 y este está matriculado a mediados de 1980 en la capital madrileña. En el exterior destaca su linea bien definida y de escasa altura, que otorga al coche una sensación de deportividad y mayor longitud. El lateral y la zaga son sencillos, no se encuentran recargados mediante cromados ni demás detalles, tan utilizados por muchas marcas para "rejuvenecer" sus modelos. La presencia de los ochenta se nota perfectamente, con la incorporación de las bandas de plástico negro en los parachoques, la era de los cromados en automoción había muerto, aunque los marcos de las ventanas y la parrilla delantera combinan perfectamente con el resto de la carrocería.
 Esta nueva línea se diferencia claramente de sus antecesores, aunque no tanto del MkII, del que es bastante similar a no ser de la línea más baja, cambio de pilotos y parachoques, así como de llantas. El escudo de Jaguar sobre el capot es añadido posteriormente, cosa que hicieron muchos propietarios con el fin de realzar la importancia de una marca de este calibre.
Bajo el capot delantero se encuentra un espectacular motor de seis cilindros en línea y cuatro mil doscientos centímetros cúbicos, donde todo se encuentra ocupado y quizás algo masificado por las enormes dimensiones de la mecánica. El maletero es amplio con una moqueta en color beige, se siente la calidad.
 El interior se encuentra tapizado también en tapicería de cuero beige con techos y suelos también moquetados a juego. Los asientos son muy cómodos, destacando el espacio en las plazas traseras y el confort que poseen; sin embargo, los asientos delanteros, a mi modo de ver, no están tan logrados, el salpicadero se encuentra un poco alto y bastante cercano a los viajeros, pero un viaje largo en este coche debe ser todo un goce.
Nos sentamos al volante y encontramos todo un amplio dispositivo de instrumentos, con elevalunas eléctricos, mecanismos de aire acondicionado y calefacción junto a un equipo de música,... Así como un cuadro bastante completo con los clásicos relojes redondos en una disposición de clásico orden inglés.
 Giramos la llave y se oye un breve rumor de la motorización, suave pero imponente. Para alguien que está acostumbrado al uso de embrague la primera norma al montarse en un automático como éste es de sobra conocido, guardarse el pie izquierdo debajo del asiento.
Iniciamos la marcha acompañado por su propietario y damos un pequeño paseo por la localidad, miradas de vecinos buscando al "importante" dueño del Jaguar, y es que, la línea actualmente sigue resultado moderna, de hecho, los XJ6-40 posteriores utilizan prácticamente la misma y los más recientes XJ de finales de los noventa son muy similares; más de uno se sorprendería al saber la fecha real de nuestro gato.
 El coche se desenvuelve bien en el tráfico urbano, aunque siempre evitamos calles y cruces estrechos donde podríamos pasar más de un apuro. Sin embargo, decidimos coger carretera de por medio, ya que a pesar de tener dos depósitos de combustible (cuyo suministro hacia el motor de uno u otro se maneja desde el puesto de conducción) puede que sea insuficiente el nivel como dar un rutinario callejeo.
En carretera se porta bien, aunque he de admitir que a partir de los 120 km/h el coche es algo "tranquilo" para alcanzar velocidad punta. Paramos para hacer el reportaje fotográfico e intercambiar algunas impresiones y volvemos hacia atrás.
 Cambio de chófer para regresar hacia nuestro punto de partida. A destacar uno de los principales defectos que poseen estos coches y que nunca se solucionó completamente, es el ruido de aire bastante elevado que se escucha dentro del habitáculo circulando a más de 80 km/h y que incomoda a los ocupantes. Por lo demás, estamos delante de un excelente turismo de lujo con una línea que siempre me encantará.

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