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ENTREVISTA A DON GUILLERMO GIMÉNEZ DE LA CUADRA

(descargar archivo PDF 9,42 Mb)

 

Pocas veces se puede contar con el testimonio de la persona que fabricó o patentó un automóvil, o de un descendiente en su defecto, y con más dificultad cuando se trata de uno tan anciano. Algo sorprendido me quedé cuando uno de los descendientes de la familia La Cuadra se puso en contacto conmigo afirmando que un antepasado suyo construyó los primeros coches españoles.

Continuas conversaciones telefónicas, e-mails y faxes con el nieto de don Emilio de la Cuadra, así como otras tantas con la Jefa de Protocolo del Ayuntamiento de L'Hospitalet de Llobregat han dado sus frutos. Quizás no se cuente nada nuevo, pero se corrobora la información publicada en algunos sitios, y equivocada en otros cuantos, además de conocer algo más de la vida de don Emilio. Espero que os guste.

Emilio de la Cuadra i Albiol

Nació en Sueca, provincia de Valencia, en 1859, ingresó en la Academia de Artillería de Segovia en 1877, culminando su carrera como Teniente cuatro años más tarde.

Uno de sus primeros destinos fue Lérida, allí construyó una central eléctrica que permitió el abastecimiento de luz a la ciudad, fueron años prósperos en los que logró reunir una cuantiosa renta.

Fue en 1889, cuando tras un viaje a la Exposición de París se interesa por los motores de combustión interna, aunque su labor se empeñará por la aplicación de la electricidad por la carencia de humos y ruido. Quedó sorprendido por las carreras celebradas en el circuito París-Burdeos-París de 1895 y la de París a Madrid en ocho días, así que decidió vender la central y trasladarse a Barcelona, donde funda en 1898 la "Compañía general de coches-automóviles Emilio de la Cuadra S. en C." en la esquina del Passeig de Sant Joan con la carrer Diputaciò.

Allí construye, en prototipo, un coche, un microbús y un camión, todos eléctricos, y que fueron desguazados posteriormente, ya que las baterías se agotaban rápidamente por el peso de los vehículos.

Posteriormente prueba a instalar un motor de explosión que accionaba un grupo electrógeno que debería recagar las baterías, pero tampoco solucionó en gran medida el problema. Así que en 1899 opta por el motor de explosión.

Los proyectos eran costosos y los beneficios escasos, por lo que uno de sus colaboradores, Vellino, de origen suizo, propuso contratar a un joven de 21 años llamado Mark Birkigh, que se presentó en la capital catalana en agosto de 1899. Con la cooperación de todos, obtuvieron la representación peninsular de la marca Benz.

Nacería el automóvil La Cuadra, cuyo primer ejemplar ganó una carrera automovilística a los mandos de Stahel. Este hecho motivó la fabricación de seis automóviles más, sin embargo, las arcas de la marca estaba en las últimas y una huelga de 1901 provocó el cierre total. Los componentes y restos fueron comprados por uno de sus trabajadores, que dio lugar a la marca "Castro", Mark Birkigh continuaría con él para posteriormente crear junto a Damián Mateu, la conocida "Hispano-Suiza".

Pero, volvamos a nuestro protagonista, don Emilio volvió al Ejército tras el cierre de la empresa, trasladándose a Ceuta. Volvería a Cataluña en 1921, donde realizó un papel importante en la resolución de un conflicto laboral en L'Hospitalet de Llobregat, hecho que le nombró Hijo adoptivo y se le entragase una placa (debido a las numerosas reformas de la Casa Consistorial dicha placa ha desaparecido y no se tiene costancia de ella).

Don Emilio de la Cuadra fallecería en 1930. Según testimonio suyo, alegaba que "después de haberme costado una fortuna, mi empresa fabricó menos coches que yo hijos", de hecho, tuvo dieciséis.

El automóvil La Cuadra

En total, contando el primer prototipo que ganó la carrera, se construyeron siete ejemplares de lo que actualmente conocemos como La Cuadra (los anteriores proyectos fueron desguazados para su posterior reutilización). Estaban equipados con un motor de dos cilindros y 80 x 100 mm de relación de comprensión, que rendía 4 cv y medio, con válvulas de admisión automáticas, sistema de encendido por ruptor, radiador de tubos, cambio de velocidades en el propio volante y transmisión por cadena.

Algunos ejemplares partieron de la mano de don Emilio hacia las Islas Baleares, donde estuvieron exhibiéndose por las ciudades y diferentes carreras (llegando a alcanzar la friolera velocidad de treinta kilómetros por hora), los frenos eran lo más eficaces que podían ser, pero dieron lugar al atropello de algún rebaño de cabras que se hayaba en los caminos.

Tras el cierre de la marca, algunos de los automóviles siguieron participando en carreras, como la que se celebró en Madrid en 1902, organizada por el RACE y en la que un industrial barcelonés llamado Francisco Seix participó en ella.

Se sabe que el primer coche fabricado, o el prototipo, fue vendido a un señor de apellido Muntadas, de Barcelona; otro de ellos, fue a parar a manos de don Juan Pallisó, adquiriendo la matrícula L-1.

Actualmente, el único superviviente es el conocido como SO-2, matriculado el 11 de noviembre de 1903 a manos de don Javier Olozábal Ramey, que en 1920 vendió al Estado y posteriormente pasaría a formar parte de don Benito Muñoz, de un pueblo soriano. En 1927 fue comprado por don Leopoldo Sánchez Alonso, de San Juan de la Nieva (Oviedo); más tarde pasaría a formar de la marca Hispano-Suiza, heredándolo la Enasa-Pegaso y participando en numerosos rallyes de veteranos y concentraciones, así como en documentales del NO-DO, según asegura el genial libro de don Joaquín Ciuró.

Conclusión

Parece mentira que lo que actualmente son proyectos en estudios, acerca del automóvil eléctrico, fuera el primer empeño de don Emilio hace más de un siglo, cuando ni siquiera el motor de explosión, ni siquiera el de combustión, estaba en su máximo desarrollo. Quién sabe qué podría haber pasado si aquellos motores eléctricos hubieran dado su fruto...

Detalle de la batería y el puesto de conducción

Transmisión por cadena, al más puro estilo bicicleta

Vista frontal, obsérvese el radiador en la parte inferior

Fotografía de la década de los 50 con la capota puesta

Vista lateral de otro de los ejemplares de acabado diferente

Edición de sellos y matasellos en 1977, posteriormente aparecería otra edición en 1980

Agradecemos la colaboración de don Guillermo Giménez de la Cuadra, uno de los nietos de don Emilio La Cuadra, y a doña Teresa Vila, Jefa de Protocolo del Ayuntamiento de L'Hospitalet de Llobregat, por su desinteresada colaboración.


Vehículos Clásicos fue inaugurado el 10 de mayo de 2001
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